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Día 1 - Marrakech

Marruecos tiene algo especial, olores, sabores, ruidos…. o la odias o la amas. A nosotros nos fascina Marruecos, tan cerca y a la vez tan diferente. Hemos tenido la posibilidad de ir varias veces, ya que tenemos amigos en Ceuta y hemos podido recorrer parte del país; Chefchaouen, Arcila, Tánger, Fez, Castillejo… Pero la vez que más tiempo hemos pasado fue una semana completa en Marrakech. Todo empezó cuando encontré un vuelo por 35 € con Ryanair… y no nos lo pensamos!


Marrakech actualmente no es la capital de Marruecos (es Rabat), sin embargo lo fue durante mucho tiempo; ahora es junto con Meknes, Fez y Rabat una de las ciudades imperiales más importantes.

El aeropuerto se encuentra a escasos kilómetros de la ciudad de Marrakech, nosotros decidimos contratar el servicio de transfer del Riad donde nos alojábamos debido a que el hotel estaba en pleno zoco y quienes hayan estado en el zoco saben que es peor que un laberinto, así que para ser la primera vez que íbamos, queríamos llegar pronto y no tener que estar dando vueltas sin encontrar el Riad. Nos recogieron y llegamos al Riad sin problemas.

Para el alojamiento, nos decantamos por reservar un Riad, estos pueden ser definidos como hoteles con encanto… Son casas grandes convertidas en hoteles que cuentan con pocas habitaciones y en el centro, que quizás sea lo mas característico de los riads, un patio interior en el centro, siempre con fuentes y agua, para que refresque todo el hotel. El nuestro constaba de dos plantas, con 5 habitaciones en total y arriba en la azotea una bonita terraza desde donde se veía todo Marrakech.

Nos decantamos por el Riad Agdim, y la verdad que no nos equivocamos, cerca de la Plaza Jemma Fnaa, y con un dueño encantador que siempre estaba dispuesto a ayudarnos en lo que necesitaramos.

Día 1 - Conociendo Marrakech

El primer día lo dedicamos a integrarnos en la ciudad, a pasear, a comer, a notar el caos y el ajetreo de la plaza, a darnos cuentas de la personalidad del marroquí… todos quieren venderte algo, todos quieren que entres en su tienda, comer en su local o quieren hacerte de guía por el zoco.. pero pronto te acostumbras a esa carácter y empiezas a disfrutar de la ciudad en todo su esplendor. Son gente amable, simpática y siempre harás amigos aquí!! Además el idioma casi nunca es un problema ya que gran parte de los habitantes de las grandes ciudades hablan varios idiomas, entre ellos el español. 

En nuestra primera jornada desayunamos en el Riad y fuimos dirección a la plaza Jemma el-Fna, era temprano, por lo que no había mucha gente ni muchos puestos abiertos, volveríamos mas tarde cuando la plaza tuviera ya su ajetreo que tanto la caracteriza. Y empezamos la ruta! Que la verdad es que nos cundió bastante, fue un día muy completo!!

Cerca de la plaza se llega a la mezquita más famosa de todo Marrakech ya que se encuentra a escaso metros. Es un punto de referencia en toda la ciudad ya que no puede haber algo más alto que la mezquita. La Koutubia es preciosa por fuera, así que bien merece una visita, y pasear por sus alrededores y por el jardín que se encuentra detrás; sin embargo a no ser que seas musulmán, no se puede entrar.

Después fuimos a visitar el Palacio de la Bahía, Palacio que construyó uno de los visires a finales del siglo XIX. La visita a este lugar se realiza en una hora aproximadamente y lo que más nos gustó fue la arquitectura y todos los mosaicos y la artesanía realizada en azulejo, muy característico de los musulmanes. Con la entrada del Palacio puedes ver todas las salas, la de recepción y la del consejo, y los patios. Sin embargo la zona de los apartamentos privados en las que el visir estaba con sus esposas y concubinas es una entrada aparte, y se paga cuando llegas a esa zona; sin embargo nosotros no llegamos a entrar.

La siguiente parada fue el Palacio el-Badi, o más bien las ruinas del Palacio, ya que queda poco de los que se supone que había. Solo quedan las murallas y el estanque del centro del Palacio. Lo que si encontraréis, y mucho, serán cigüeñas. Anidan en el Palacio y está lleno de ellas, la verdad es que es un espectáculo verlas. Además de las cigüeñas lo más destacable de esta visita es, quizás, unas escaleras que te llevan a un balcón en la parte de arriba desde donde se ven unas bonitas vistas de todo Marrakech.

Lo siguiente que hicimos en nuestra visita fue ir hacia la mezquita de la Kasba y las Tumbas saadíes. A la mezquita no se puede entrar como ya sabeis, pero al lado de esta mezquita hay una pequeña puerta desde donde se accede a las Tumbas. Aquí nos encontramos tres mausoleos de finales del siglo XVI que guardan los restos de un gran sultán y de sus familiares. Hay varias salas que llaman especialmente la atención por la forma en que están decoradas con mármol y madera. Esta visita no os llevará más de una hora.

Cerca de las tumbas saudíes se encuentra una de las puertas más importante de la ciudad, es la Bad (puerta) Agnaou. Hay que decir que el centro histórico de Marrakech es la parte que se encuentra dentro de las murallas. Para salir y entrar hay 9 puertas, y esta es una de las más bonitas, por la manera en la que está tallada y por sus detalles, con la superposición de arcos. Es curioso ver entrar y salir a la gente y a los coches de esta puerta de la muralla y contemplar el ajetreo de la ciudad.

Finalmente, para terminar el día nuestro destino fue la Plaza Jemma el-Fna. Es una plaza enorme con multitud de puestecillos para comer en el centro y alrededor cafés y tiendas de souvenirs. Gente, bullicio, humo, serpientes, ruido, vendedores… es difícil definir como es la plaza, lo que hay que hacer es dejarse llevar…. Y comer! La mayoría de los puestos de la plaza son puestos de comida, nosotros comimos aquí un par de veces. Para comer aquí una de las principales cosas es… no ser escrupulosos, porque sino, no comes… Sin embargo todo merece la pena por unos buenos pinchitos y un buen tallín; o una ensalada marroquí y un cuscus para chuparte los dedos. La cocina y la gastronomía de este país sería para hacer un post entero!! Uno de los puestos en los que mejor comimos fue en el numero 31, también es el mas concurrido y en el que mas vas a tener que esperar para poder comer, pero merece la pena!

Después de comer queríamos subir a uno de los numerosos cafés que hay en la plaza que tienen terraza arriba desde la cual ver la plaza en todo su esplendor, así que nos fuimos a la terraza del Café de la Plaze. Desde allí arriba la verdad es que se ve todo, hay una vista preciosa de la Koutubia y de la plaza Jemma el-Fna. Nosotros cenamos temprano y subimos a la terraza así que vimos el anochecer tomándonos un té moruno buenísimo, y viendo como la plaza se iba llenando de gente y más gente e iba cogiendo su ritmo, todo una experiencia que no te puedes perder si viajas a Marrakech. 

Y hasta aquí un día muy intenso!!!

Tags: Viajes África Fin de Semana Escapada Marruecos

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