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Día 2 - Essaouira

El segundo día lo dedicamos a una excursión a un pueblo cercano a Marrakech, nos fuimos a Essaouira, pueblo pesquero a unas 2 horas de camino. La excursión la contratamos desde el mismo Riad, ya que el dueño de este nos dio mucha confianza y decidimos hacerlo con él. Así que esa mañana temprano nos recogieron en una furgoneta en la plaza Jemma el-Fna y partimos de camino.

A medio camino la furgoneta paró en una empresa de aceite de Argan, nos hicieron una demostración y luego nos dijeron de comprar productos… a mi estas cosas las odio, por eso nunca vamos con excursiones organizadas, pero bueno, esta vez decidimos no alquilar coche, así que es lo que nos tocaba… vimos la demostración de como las mujeres trabajaban y no compramos nada. Aunque hay que decir que del aceite de Argan se hablan maravillas...

Finalmente llegamos a nuestro destino, Essaouira, un pequeño pueblo pesquero, con una costa muy bonita, con una medina preciosa, un puerto muy interesante, y una ciudad amurallada que merecen la pena... además de poder degustar de mucho pescado fresco y barato!!

Lo primero que hicimos fue adentrarnos en la medina y perdernos por sus pequeñas calles peatonales, y pasear… ver las calles, las tiendas… la verdad que después de la ruidosa Marrakech pasear por las calles de este pequeño pueblo con sus edificios de color blanco y azul tan característico de algunos pueblos costeros de Marruecos, fue maravilloso. Este pueblo tiene mucha historia ya que fue conquistada por portugueses durante mucho tiempo y luego recuperada por los marroquíes. La medina es pequeña por lo que un paseo de varias horas te dará para poder verlo entero. 

Después de pasear nos dirigimos al mercado, y luego salimos a la Plaza Moulay el-Hassan, y terminamos en el puerto. Ambas cosas están muy cerca las unas de las otras, como ya hemos dicho es un pueblo pequeño y no hay perdida! El puerto es bastante grande, en relación con el tamaño del pueblo, nosotros entramos y dimos un paseo donde vimos barcas, muchas barcas, barcos mas grande, gente y mas gente con puestecillos más bien improvisados vendiendo el pescado fresco… y allí había pescados, sangre, visceras…todo esto acompañado de mil gaviotas intentando pillar bocado. Y el olor como podes imaginar era un ‘pelin’ desagradable, pero es interesante ver como un país tan cercano al nuestro, y con unas costumbres tan diferentes. Aun así una visita al puerto es mas que necesaria!! 

Esto es lo que decíamos, a Marruecos se le ama o se le odia. Después del oportuno paseo por el puerto, nos dirigimos a la entrada donde había muchos puestos para poder comer. En los puestos te ofrecen los pescados que hayan comprado esa mañana, pescados esa misma noche, la verdad que más frescos no podían ser. Tras ver varios puestos y personas convenciéndonos para que entráramos en su puesto, decidimos comer en el numero 11. Tienen a la vista todo el pescado y tú eliges el que te quieres comer, luego lo pesan y pagas por el peso de los pescados. Te lo ponen a la brasa en una especie de barbacoa que tienen allí y luego te lo sirven en la mesa. La verdad que estaba bastante bueno, y fue barato. A quien le guste el marisco, aquí podrá comerlo a bajo precio. Nosotros nos decantamos por varios pescados a la brasa que estaban buenísimos, ya que no somos muy fan de los mariscos...

Después de comer y descansar un rato seguimos disfrutando de la ciudad, ahora en vez de adentrarnos en la medina, estuvimos viendo las murallas que rodean la ciudad y todos los cañones que hay diseminados por la muralla, recuerdos de esas batallas que allí se libraron. Seguimos paseando, haciéndonos las pertinentes fotos, comprando algún recuerdo, y llegó el momento de volver a la furgoneta que nos llevaría de regreso a Marrakech, ya que habíamos quedado con el conductor a las 7 en la entrada de la medina.

Volvimos a Marrakech y a la famosa plaza a tiempo para ver el atardecer, y luego decidimos probar los caracoles, ya que nos dimos cuenta de que entre los marroquíes son muy populares y no nos podíamos ir de allí son probarlos. Así que nos pedimos un bol de caracoles en uno de los mucho puestos que había por la plaza y esto fue la cena de esa noche, y de postre nos compramos unos cuantos dulces típicos de allí que nos encantan!

Tags: Viajes África Fin de Semana Escapada Marruecos

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