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Día 3 - Zocos y Madraza Ben Youssef

Este día lo dedicamos a los zocos. Hay que decir que el tema de los zocos es un tanto complicado y la medina es un laberinto, de tal manera que no se puede hacer una ruta o guía para ir a los zocos. Perderse es imposible de evitar, y hay que echarle paciencia e ir disfrutando de los rincones que irás encontrando al perderte, en el intento de visitar todos los zocos. 

Zocos hay muchos, el de la lana, el de las aceitunas, el de los forjadores, el de las especies… Nosotros empezamos el día intentando verlos todos, pero al final del día llegamos a la conclusión de que es casi imposible. Aun así, fue un día muy entretenido y de lo más completito.

Bien temprano y preparados con un plano decidimos empezar por el zoco de las plantas secas, este zoco lo teníamos más o menos controlado ya que estaba cerca de nuestro Riad y cerca de la plaza Jemma el-Fna. Al lado de este zoco se encuentran el zoco de las olivas y el de los frutos secos (aquí no pudimos evitar compras alguna que otra cosa). Estos zocos están cerca de la Plaza Jemma y es fácil de encontrar, pero poco a poco la cosa se fue complicando.

Luego cogimos la Rue Souk Smarine, ésta es una de las calles principales donde encontrareis tiendas de ropa y bazares, quizás la parte con menos interés, pero desde esa calle se llega al zoco de la lana, de las pieles de ovejas y en la plaza Rahba Lakmida está el zoco de las especias, uno de los más bonitos desde nuestro punto de vista.

Más arriba está también el zoco de las alfombras y el de los joyeros. Todo esto lo vimos no sin perdernos antes, dar 1000 vueltas, y sin pasar dos veces por el mismo sitio pensando que estábamos en otro. Hay que tener paciencia, y no tener prisa, son las claves principales. Seguimos nuestra visita a los zocos pero primero hicimos una parada en una de las cosas más bonitas e imprescindibles de todo Marrakech: la Madraza Ben-Youssef.

Madraza Ben Youssef

Antiguamente una madraza era una especie de colegio, donde se enseñaba el Corán, aunque después también se terminó enseñando filosofía, medicina, astronomía, matemáticas… Es un edificio precioso, pero lo más importante es la zona del patio central donde hay un estanque rectangular recubierto de mármol blanco. Hay también una sala de oración con una decoración espectacular, todo lleno de mármol, una estética árabe muy bonita, madera… la verdad que es una visita que no te puedes perder en tu viaje a Marrakech. 

Cerca de la Madraza encontramos también la Kuba Ba´Adiyn, este edificio era un santuario a la plegaria y el recogimiento. Hoy en día está en restauración y no se puede entrar, sino que se ve desde una plataforma que han instalado fuera. No tiene gran interés, pero te la encuentras al salir de la Madraza así que le puedes echar un vistazo cuando llegues o cuando te vayas de la Madraza.

Después de la parada para ver la Madraza seguimos nuestra ruta por los zocos, ya que nos quedaba uno de los que más curiosidad nos despertaba, el zoco de los curtidores. Intentamos llegar por nuestra cuenta, pero fue imposible, por más vuelta que dimos no conseguíamos dar con el zoco de los curtidores… En un momento dado se acercó un señor diciéndonos que nos acompañaba al zoco, declinamos su invitación, pero debido a su insistencia decidimos aceptar su ofrecimiento, aunque le advertimos que no le íbamos a pagar en ningún momento y el aceptó; hasta ahí todo correcto… Nos llevó al zoco de los curtidores y pudimos ver como es la elaboración de las pieles… la verdad que nos encantó ver el procedimiento y la gente trabajando… sin embargo a la hora de irnos el hombre que nos acompañó nos ‘invitó’ a entrar en una tienda de cosas de cuero, y nos insistieron en que debíamos comprar algo… fue unos momentos un poco tensos por que nos queríamos ir y ellos solo nos decían que teníamos que comprar… finalmente nos fuimos y la cosa no pasó de ahí. Pero hay que tener mucho cuidado con los que quieres ayudarte o guiarte por los zocos por que seguramente al final te pedirán algo a cambio.

Terminamos la jornada en una plaza pequeña en medio de los zocos bebiendo té (nos pasamos el viaje bebiendo este  buenísimo té) y descansando. Finalmente nos comimos un cus-cus delicioso en el Riad. Y fin de una jornada más que aprovechada!

Tags: Viajes África Fin de Semana Escapada Marruecos

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