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Budapest día 3

El tercer día lo dedicamos a conocer Hungría más allá de su capital. Visitamos varios pueblos cercanos a Budapest, entre ellos Szetendre y Esztergom, y si ya la capital nos había gustado estos pueblo nos terminaron por demostrar que es un país que mucho merece la pena visitar. 

DIA 3: EXCURSIÓN DESDE BUDAPEST. 

El tercer día decidimos hacer una excursión por dos de los pueblos que más cerquita estaban de la capital. Nos decidimos por Szetendre y Esztergom por cercanía y por que están en la orilla del Danubio y queríamos hacer un viaje en barco de vuelta a Budapest.

Por la mañana temprano nos fuimos hasta la estación de trenes de Budapest, la estación Budapest-Nyugati, la cual tiene una fachada preciosa. Desde allí en ventanilla compramos un billete que nos llevaría directos hasta Esztergom. El viaje dura aproximadamente una hora y media y el tren cuenta con wifi gratuito; el viaje fue muy agradable la verdad, y el precio fue 1.170 florines húngaros, unos 3 euros y algo.

Mapa de Esztergom.

El tren nos dejó en la estación de trenes del pueblo, que la verdad que queda un poco lejos (aproximadamente 30 minutos caminando), pero bueno, nosotros fuimos paseando hasta el centro, y una vez allí fuimos buscando la basílica, que quizás sea lo más característico de Esztergom. Es fácil dar con ella, ya que está en una colina y su campanario se ve desde todo el pueblo.

Catedral de Esztergom.

La Catedral de San Adalberto de Esztergom, o bien la Basílica de Esztergom, es la iglesia más grande de Hungría y el símbolo de la ciudad. Tiene una longitud de 118 metros de largo por 48 de ancho, y todo esto lo corona la cúpula de 33 metros de diámetro. Es un edificio imponente, y su interior (gratuito) es igual de sobrecogedor. Esta ciudad fue muy importante en el pasado ya que fue la primera capital del reino de Hungría y es en esa Catedral donde fue coronado el primer rey de Hungría, Esteban I.

Interior de la Basílica.

Después del pertinente paseo por dentro de la Catedral y también por fuera, llegamos a un mirador cercano desde donde se tiene unas vistas preciosas del Danubio. Aquí el Danubio no es solo un río sino que hace de frontera natural con Eslovaquia. Hay un puente desde el que se puede llegar al país eslovaco, el Puente de María Valeria. Si cruzas el puente llegas a un pequeño pueblo de Eslovaquia llamado Sturovo, pero teníamos entendido que no era demasiado bonito el pueblo, ni tenía ningún punto de interés; así que decidimos no cruzar el puente y ya visitaríamos ese país en otro momento! Pero nos quedamos con la bonita imagen del Danubio, el puente y otro país a lo lejos.

 

Puente que conecta Hungría con  Eslovaquia.

Después decidimos ir descendiendo hasta llegar a la plaza Szechenyi Ter, allí nos encontramos con un mercadillo y con muchos puestos de comidas y algunas tiovivos y atracciones para los más pequeños. Nos hicimos con varios platos contundentes, guisos, salchichas, patatas… recordaros que fuimos en Semana Santa y en Hungría todavía se nota el invierno, así que con esta comida llenamos el estómago y entramos en calor. Con nuestros platos nos sentamos en unas mesas grandes y alargadas compartidas que había en medio de la plaza.

Después de la comida fuimos a la estación de autobuses de Esztergom desde donde saldría nuestro autobús para el siguiente destino: Szetendre. La estación (en la calle Simor Janos) queda cerca del centro, y de la plaza donde nosotros estábamos (10 minutos andando). Para llegar el siguiente pueblo hay que coger el autobús número 880 de la compañía Volanbusz, son autobuses interurbanos y con un poco de suerte puedes coger sitio en el autobús, sino te tocará ir de pie todo el trayecto. Los tickets los compramos directamente en el autobús, y para el tema de los horarios, hay un autobús cada hora, pero es mejor consultar los horarios en el timetable que encuentras en la pequeña estación de autobuses.

Una de las calles de Szetendre.

El viaje en autobús duró aproximadamente una hora, y por fin llegamos a Szetendre!! Nos bajamos del autobús, que te deja en una de las carreteras principales y vas callejeando hasta encontrar el centro de la ciudad. Nos encantó el pueblo, mucho más pequeño, recogido y coqueto que el anterior. De hecho hay gente que hace una excursión desde Budapest y solo visita este pueblo. Nos pusimos a perdernos por sus calles, a pasear por la orilla del Danubio… Es un pueblo pequeño y andando no tendréis problema en recorrerlo entero. Nuestra idea era volver a Budapest en un ferry que sale desde el pueblo y que va bajando por el río hasta llegar a la capital, sin embargo, al no ser todavía temporada alta el último ferry salía muy pronto (a las 17:00), y como queríamos disfrutar más del pueblo vimos como partía el barco (sin nosotros), mientras nos quedábamos por esas calles tan bonitas y empedradas paseando.

Una  imagen de la plaza de Eztergom.

 

Sus calles bonitas y cuidadas nos cautivaron, además de la cantidad de tiendas de artesanía, de souvenirs, la cantidad de museos, de galerías de arte y también de iglesias ortodoxas, las más importantes la Iglesia de San Juan y la Catedral de Belgrado. Fue una jornada completa y perfecta.

El Danubio a su paso por el pueblo. 

Cuando atardeció empezó ha hacer bastante frío, así que nos metimos en uno de los muchos restaurantes que había en la orilla del río para tomar algo calentito mientras veíamos por las cristaleras el Danubio. Nos sentamos en la terraza del restaurante Görög Kancsó Étterem, restaurante griego, donde nos tomamos unos vinitos calientes. Finalmente para la vuelta a Budapest lo más fácil fue ir en tren, desde la estación de Szetendre, que en una media hora aproximadamente nos dejó en el centro de Budapest.

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