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Descubriendo Rumanía

Rumanía es quizás uno de esos destino que no tienes en tu lista de viajes inminentes, o que siempre queda pospuesto por otro destino más exótico o más llamativo. Sin embargo, este verano, tuvimos la oportunidad de conocer este maravilloso país gracias a un familiar, la esposa de mi primo, natal de Rumanía, pero afincada en España desde hace más de 15 años. De su mano pudimos llegar al corazón del país, de su gente, sus costumbres, su comida…. pudimos descubrir una de las mejores zonas, Transilvania, con sus castillos y sus bonitos pueblos.


En lineas generales nuestro itinerario de 12 días por el país fue de las siguiente manera:

  • 2 días en Bucarest
  • Sinaia
  • Bran
  • Poina Brasov
  • Viscri
  • Siguisoara
  • Brasov
  • Sibiu
  • Rasnov
  • Ruta por la carretera Transfagarasan
  • 2 días en Bucarest

Fueron 12 días donde descubrimos nuevos olores, sabores y conocimos mucha gente que hizo de esta experiencia una de las mejores.

Bucarest

Bucarest, la capital del país. Es una de esas capitales europeas con una historia muy profunda y contemporánea. Donde todavía se aprecia la dictadura de Ceausescu y, tiene esa arquitectura comunista que también pudimos ver en la parte oriental de Berlín (en otro de los viajes que hicimos). Majestuosos edificios, que en su día fueron el símbolo del poder de Ceausescu, pero que hoy, están en ruinas. El más importante de todos, y el único que se conserva en buenas condiciones es el Palacio del Parlamento, o la Casa del pueblo. Un monstruo de dimensiones impresionante que nos sorprendió sobremanera, y que merece mucho la pena una visita a su interior.

Quizás no sea una de las capitales más bonitas de Europa pero tiene un barrio viejo, con calles peatonales y con un montón de opciones de restauración que merece la pena conocer. Dar un paseo por el Bulevar Unirii, con la imponente imagen del Parlamento, hasta la Piata Constitutiei. Recorrer la larga Calea Victoriei, donde nos encontramos el Museo Nacional de Historia Rumana, la Plaza de la Revolución con su memorial en el centro, y el Ateneo Rumano. Pasear por el Parcul (parque) Carol, hasta llegar a lo alto con el Memorial a los héroes nacionales, desde donde hay una panorámica de la ciudad y desde donde hay una bonita vista del Palacio del Parlamento. Ir al Parque Herãstrau, el más grande de toda la ciudad (187 hectáreas), pasear, pasear y dejarse perder con tanto verde y en los dos lagos que tiene en su interior.

Además en uno de los extremos de este parque hay uno de los museos más interesantes de todo Bucarest, es el Muzeul Statului (Museo de la Villa), museo al aire libre donde encontraremos recreaciones de toda la arquitectura rumana y de las diferentes regiones, la diversidad no solo es geográfica, sino temporal, ya que es posible ver tanto edificaciones de la edad media como del siglo XIX. Id con tiempo por que nosotros llegamos un poco tarde y la tuvimos que ver corriendo, es grande y necesita su tiempo. Saliendo del Museo de la Villa nos encontremos a mano derecha un Arco del Triunfo, a modo de rotonda, que tiene un aire al famoso arco de París. También destacar el Museo de la casa donde residía Ceausescu, el Palacio Primavera, la lujosa residencia del dictador mientras estuvo al mando del país. Nosotros quisimos ir, pero cuando llegamos estaba cerrado… los lunes son los días de cierre!

Bucarest es un poco sucia, un poco caótica y desde mi punto de vista poco preparada para el turismo. Los horarios de los sitios y los museos no están pensados para el turismo y mucha de las veces nos encontramos cosas cerradas cuando no debían, o que cerraban muy temprano y ya no nos daba tiempo a entrar. Sin embargo se está abriendo a Europa, al turismo y se les nota mucho las ganas de prosperar y de salir de todo lo que les trajo la dictadura comunista que sufrieron durante más de 20 años y que terminó en 1990. Aparte de nuestra pasión por los viajes, lo que nos une a mi pareja y a mi es el amor por la historia, y nos gusta empaparnos de ella en cada viaje, en cada país, en cada sitio. Y Bucarest es de esos sitio que no te deja indiferente en el momento en que conoces solo un poco de lo que pasó y de lo que vivieron los rumanos hace tan poco tiempo, una dictadura brutal y represiva. La sensación que me causó esta ciudad se puede comparar un poco a la historia que encierra la ciudad de Berlín, protagonista absoluta de las dos guerras mundiales y de la dictadura nazi. Las consecuencias de la dictadura aún sobrevive en las calles de Bucarest, y su principal referente es el Palacio del Parlamento.

Este edificio domina la ciudad desde lo alto de una colina y se pude ver desde todas las partes de la ciudad e impone por sus dimensiones ya que ocupa más de 340.000 m2; hoy en día es donde se encuentran las dos cámaras del Parlamento de Rumanía. Fue diseñado como la sede del poder político y administrativo de Ceausescu, sin embargo no estaba terminado cuando fue asesinado, de hecho hoy en día sigue sin estar terminado. Tiene 1.100 habitaciones, 12 pisos en superficie, y 8 subterráneos, al lado del edificio te sientes pequeño, muy pequeño. Y si las dimensiones por fuera sobrecogen, por dentro más de lo mismo, ya que una de las salas tiene las mismas proporciones que un campo de fútbol.

Para la decoración se utilizaron maderas, mármoles, bronce (todo procedente de Rumania), candelabros de más de dos metros, puertas que pesaban mas de 5 toneladas… para que os hagas una idea de lo descomunal que es todo. En su construcción participaron mas de 200.000 personas en turnos de 24h, arquitectos e ingenieros. Todo esto mientras su pueblo se moría de hambre. Aunque los tours que se realizan son en inglés y en rumano, merece mucho la pena su visita.

Restaurantes en Bucarest

En Bucarest los dos sitios que pudimos ir que más nos gustaron fueron Caru’ cu Bere y Hanu’ lui Manuc. El primero lo encontramos al lado de Calei Victoriana, es un lugar famosísimo y la verdad que el local es antiguo y muy bonito. Hay baile y música tradicional en directo y es un buen sitio para degustar toda la comida rumana. Por otro lado, Hanu’ lui Manuc es otro sitio situado en el casco histórico. Al ser verano, cuando fuimos pudimos disfrutar del patio medieval que tiene, donde también hay espectáculo en directo de bailes y música regional.

La variedad gastronómica de Rumanía es grande y rica. A lo largo de todo el país pudimos degustar muchos de los platos más característicos.

A grandes rasgos diremos que los platos mas típicos son las sopas (ciorba), que las hay de muchos tipos; las carnes, sobre todo una especie de salchichas que allí se las conoce con el nombre de micii, elaborada con diferentes tipos de carne picada y especias. La verdad que durante todo el viaje comimos un montón de veces los micii y tengo que decir que están deliciosos. También hay que hablar de la mamaliga, que es una especia de polenta que es muy usada para acompañar todos los platos que llevan carne.

La cocina en la parte de Transilvania, que es la zona que más conocimos en nuestro viaje, es una cocina muy contundente, ya que en esta parte del país el invierno es largo y duro, y eso se refleja en la comida. En esta zona es donde pudimos comer Ursu -oso-. Yo no era muy partidaria de probar este plato, sin embargo al final lo terminamos pidiendo para probarlo. Hay que decir que la carne de oso es parecida a otras carne de caza, como la de jabalí, o por lo menos es a lo que a nosotros nos pareció.

En cuanto a bebidas, la Ursu -oso- es de las cervezas más famosas, aunque la variedad de cerveceras es grande a lo largo de todo el país. por otro lado la visinata es un licor suave realizado a base de cerezas que la verdad es que es deliciosa y a nosotros nos encantó. Además tuvimos la posibilidad de traernos a España algunas botellas de visinata que nos hizo artesanalmente la abuela de mi familiar.

Tags: Viajes Rumanía Europa Bucarest

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